viernes, 6 de septiembre de 2013

DISCURSO PARA LA BODA DE MI HERMANA


Quito, 01 de Diciembre del 2012

Querida ñañita:

Estuve pensando mucho sobre cómo debía empezar este discurso, tal vez tuve q haber iniciado con algo como “en este día tan especial quisiera desearte…”, o quizá con un “hace unos pocos años a tras nació una linda niñita llamada…”, o quién sabe qué, pero la verdad no quise que suene a meras frases que se dicen por decir, quiero que comprendas en realidad lo importante que es para mí, como sin duda alguna es para ti, este gran acontecimiento.

Entonces recordé las cosas que hemos vivido juntas desde niñas. Te acuerdas como peleábamos todo el tiempo, como nos caíamos a golpes. ¡Nos llevábamos tan mal! Pero me imagino que es algo normal entre hermanos, los hermanos cuando niños se la pasan peleando y al rato volviendo a jugar juntos como si nada hubiese pasado.

Ahora me doy cuenta lo que quiso expresar una buena amiga mía cuando me dijo: “Para que un matrimonio funcione a la perfección, lo mejor es tener mala memoria”, yo pensé: “está loca”, cómo iba a dejar pasar por alto una falta de respeto o algo parecido, pero no era eso a lo que ella se refería, sino, la mala memoria era el no disgustarnos por las cosas pequeñas que nos desagradan del otro, el no pelear con nuestra pareja por cosas que muchas veces no tienen mayor importancia. Qué sentido tiene, cuando podemos ser como los niños felices y desmemoriados.

Cuando se caso mi ñaña Silva fue cuando recién empezamos a llevarnos mejor, además ya no éramos tan niñas como para seguir en ese tipo de peleas. Ahí fue cuando nos toco llevarnos bien, a las malas, porque de otro modo a quien le íbamos a contar nuestras cosas, quién iba a ser nuestra compinche en las travesuras, o nuestra alcahuete y aliada contra nuestros papis.

Que chévere era poder compartir cosas juntas en aquellas épocas, contarnos sobre nuestras ilusiones, nuestros amiguitos nuevos, nuestros levantes. ¡Gracias ñaña por ser mi camarada! Tú me enseñaste todas las cosas que una adolescente necesitaba aprender para sobrevivir en el mundo.

Cuando tenías apenas 21 años y yo 18, tuvimos que vivir quizá la etapa más difícil y triste en nuestras vidas. Primero enterarnos de que nuestro amado papito tenía cáncer, aceptar que ésta era una enfermedad terminal, y luego ver como de a poco su vida se iba apagando.  Aunque reconozco que muy pocas veces lo he dicho, qué admirable fue el valor con que nuestra mami supo enfrentar la situación y mantener unida a nuestra familia, gracias mami por eso; e igual de admirable para mí fue la manera en que tu ñañita a tus 21 añitos (que joven eras aún) supiste llevar las cosas y no permitiste que le faltara nunca nada a nuestra familia. Realmente un simple “gracias” no es suficiente para expresarte a ti y a mi mami todo lo que eso ha significado y significa en mi vida.
Con tu apoyo ñaña pude realizar mis estudios universitarios, y gracias a Dios hoy tengo una profesión que a más de ser mi pasión me da el pan de cada día.

Se me viene a la memoria también como yo te veía siempre “queriendo comerte el mundo”, te encantaba la farra, salir con amigos, amigas; nunca estabas en la casa. Eras el peor dolor de cabeza para mi mami, pero que mas podía hacer ella si ese es el trabajo de las madres, preocuparse por sus hijos. Y tú mientras más te querían subyugar, más te revelabas y terminabas soltándote la cuerda. Siempre he admirado eso de ti, esa determinación para hacer las cosas, ese no dejarte dominar por nada ni nadie (espero que ahora en tu nuevo estado civil no vayan a cambiar las cosas, ya sabes, no  hay que dejarse pisotear del marido, es broma). Esa sangre “Briones” definitivamente si que “fluye” por nuestras venas.

Eras de las que no le gustaba tomarse las cosas muy en serio, salías con un chico, al rato lo votabas, luego salías con otro y ya dejaba de gustarte, o simplemente preferías tener solo buenos amigos en lugar de complicarte la vida con asuntos del corazón. Mi mami sabía preocuparse por eso, quería casarte a como dé lugar creo, bueno ahora tiene una preocupación menos ja ja.

Luego de un tiempo, como que ya empezaste a “sentar cabeza”. Te dejó de gustar la fiesta y el alboroto. Ya habías terminado esa etapa y estabas preparada para compartir con alguien especial tu vida.  Recuerdo que saliste con un par de chicos que, como a todos nos ha pasado alguna vez, terminaron rompiendo tu corazón. Qué triste es saber que un tal fulano se atreve a jugar con los sentimientos de tu ñaña, odiaba cuando eso pasaba, pero en el fondo de mi corazón sabía que Dios tenía la persona correcta reservada para ti, y que tal vez ese aún no era el tiempo de ese tan anhelado encuentro; que tenías que vivir algunas situaciones que te ayudaran a aprender,  apreciar y disfrutar lo que estaba por venir a tu vida.

Siempre has sido una persona de nobles sentimientos, generosa y empática con los demás, más aún desde que Dios habló a tu corazón y te mostro el gozo de vivir como hija suya. Yo no sé cual fue esa conversación privada que tuviste con nuestro padre celestial, sólo sé que él te escuchó, ha cambiado y seguirá cambiando tu vida para bien.

Terminaste conociendo a la persona que Dios escogió desde siempre para ti: Paúl. Se conocieron, entablaron una amistad, se cortejaron, se enamoraron. Hace algo más de un año atrás tomaron la decisión de tener una relación sentimental y hoy en día están unidos en matrimonio. Estoy segura que Dios está en este momento, en este lugar bendiciendo su unión. Suministrándoles toda la valentía y el esfuerzo necesarios para sacar adelante su nueva vida juntos, su nuevo hogar.

Mi corazón está lleno de alegría al saber que emprendes dichosa una nueva etapa en tu vida. Que eres feliz con el hombre que amas y que te ama. No puedo negar que al mismo tiempo me invade cierta nostalgia de cuando eras mi compinche, de las largas noches de desvelo entre risas y todo tipo de conversaciones. Pero estoy tranquila porque tengo la seguridad de que Dios está contigo. Cuando me entristezco al pensar que nos vamos a quedar con mi mami solitas en la casa, reflexiono y me doy cuenta que nuestra familia no se ha acortado, sino al contrario se está expandiendo y ha ganado un miembro más. ¡Bienvenido Paul¡

Kari y Paúl, yo no sé lo que es un matrimonio, no sé lo lindo o lo difícil que pueda llegar a ser. Tal vez muchas personas ya les habrán aconsejado respecto a lo que deberían y no deberían hacer, cómo mantener una buena y sana convivencia, cómo no caer en el rutina diaria,  cómo educar a sus futuros hijos y hasta en qué escuela inscribirles, en fin… Pero lo que sí sé y les puedo decir con total convicción es que con la ayuda de Dios todas las cosas funcionan correctamente y todas las cosas obran para nuestro beneficio.

La mejor decisión que pueden tomar en su matrimonio es vivir bajo el amparo de Dios, porque a pesar de las circunstancias adversas que puedan venir quizá de hoy en adelante, ahora en su nueva vida de casados, con el mejor aliado de su lado todas las batallas terminarán siempre en victoria. Nunca duden de eso.

Finalmente quería terminar citando un versículo del cantar de los cantares acerca del amor, para que si alguna vez la noche se vea larga, recuerden la decisión que tomaron hoy un 1º de Diciembre del 2012, y nunca dejen que el amor que se tienen uno por el otro se apague:

Ponme como un sello sobre tu corazón
como un marca sobre tu brazo,
porque más fuerte que  la muerte es
el amor.
Las muchas llamas no podrán apagar el amor,
ni lo ahogarán los ríos.







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